lunes, 19 de febrero de 2018

Semillita de girasol

He escrito tanto del amor, del desamor
He hablado como loca de las manías que me enamoran
De las palabras que me doblan las rodillas
Y resulta que todas se anulan
Que ninguna me termina por atrapar como el saberte
Todas las noches, con lágrimas en los ojos reviso un sin fin de cuentos, mitos, lunas y asteroides
Buscandote
Buscando la combinación perfecta que refleje todo el amor que me inunda al pensarte
Dioses y diosas
Por que en ti pongo toda mi fe
Y de pronto no me importa no tener religión, no creer en las promesas que todos añoran
Por ti, creeré por siempre en la vida
En los arroyos que nacen de los manantiales
En las praderas que caminaré con tu mano en la mía
En los bosques, en los mares
Donde tus pies caerán por primera vez sobre la tierra, madre
Donde tu grito inundará el silencio que habría parecido eterno
Donde tu cuerpo se desprenderá del mío y hará del mundo algo infinitamente más bello
Es por ti que lo creo
Es por ti que cabalgo hacia futuros certeros
Aguardando tu madrugada
Añorando mi reflejo en tu mirada
Es la primera de tantas cartas que esperarán llegar hasta tu boca
Revoloteando entre los cajones
Parpadeando en este interfaz alguna vez tan sombrío
Hoy lleno de ti
Ahora lleno de ti.

miércoles, 10 de enero de 2018

La cocina


La facilidad con la cual se inventa una historia completa en la cocina, es un don del cual las mujeres han gozado por siglos.
Mi cocina, la prefiero con luz amarilla.
Con los trastes bien acomodados
Y con un poco de música suave que acompañe a mi danza melancólica de la alquimia
Mi cocina, a veces ha sido nuestra
A veces nisiquiera ha sido mía
Y en otras ocaciones me ha hecho tanta falta tener en donde refugiar mis ganas, saber que por la tarde y por la mañana habría un momento para hacerle a mi cuerpo homenajes
De pimientos anaranjados y trozitos de carne
Del rango de dulzura entre las cebollas a fuego lento y una naranjada
Mi cuerpo es una joya
El cuerpo es, lo que se le ofrenda desde la cocina
Unos pechos deliciosos como toronjas
O piel de naranja
Entre un mundo que va demasiado de prisa
Mi cocina es un recinto sagrado
Que danza a fuego lento, que bailotea en espera de la transformación de los elementos
Mis manos y mi paladar están interconectados
Y mi cocina, mi cocina ha cambiado tantas veces, que su forma es lo de menor importancia
Siempre mantiene su temple sereno
Su calor fogozo
Siempre hay especies regadas expirando olores
Cabezas de ajo que desearía llevar como aretes o cadenas
A mi cocina la prefiero con una luz amarilla
Del sol o de las velas que alumbran las noches que he pasado en vela
De las madrugadas en las cuales crear es el único remedio en contra del insomnio
Mi cocina la prefiero mía
Sin que alguien decida si pertenezco en ella o si seguirle dedicando tiempo me convierte en una mujer que no cree en el futuro de las mujeres fuera de casa
Mi cocina la prefiero por lo que me entrega
Que es alma y a veces también alimento

jueves, 4 de enero de 2018

La pérdida.

"El amor nunca se consuma. Antes de su supuesta consumación, porque falta algo. Después, porque sobra algo y sobrar es otra manera de faltar. Y el instante de su aparente consumación no es más que un vértigo que huye, un relámpago fantasmal que superpone aproximación y alejamiento, lo lleno y lo vacío. Un punto que se borra en el momento mismo de colocarlo. Sólo queda el recuerdo de una posibilidad que pareció realizable. En consecuencia, llamamos consumación a una pérdida. Tal vez una pérdida necesaria. O quizá no"

La pérdida de tu cuerpo deslizandose por la casa es la consumación de todo el amor que se ha gestado. La pérdida de tus ganas, de tu salud, es una consumación necesaria para reafirmar que no eres un chiquillo y que aquella pérdida no era necesaria para reafirmarlo. El amor que se gesta entre nosostros es porque está en constante transformación, es todo lo que me reclamas, todo lo que me trae de regreso a tus ojos y lo que te mantiene con la pluma y los ojos sobre lienzos en blanco. Te extrañé como nunca en la cama. Extrañé tus preocupaciones, extrañé obligarnos a trabajar cinco minutos màs, extrañé cocinarnos, extrañé exigir tu presencia o que tú exigieras la mía abrazada a tu espalda. Dormí como bebé, pero desperté desconcertada, veo tus fotos en el pasillo y no quiero no ver la selección final, ni encontrar que siguen pegadas a la pared por meses más. El amor es un proceso y quiero volver a ver la primavera en tus ojos, he entendido que este es tu proceso, es un loop eterno. Quiero que lo afrontes y que no huyas cuando te des cuenta que siempre se pasa por el invierno, que se regresa a la primavera y que el ciclo no hace daño si lo reconoces como eso. Te amo con los dos o tres latidos que escucho cuando duermo sobre tu pecho, antes de platicarte mis miedos, antes que me expliques que no son las noches entre mis piernas las que significan amor, sino todo el proceso. El sol en tu cabello, la neblina con la que caminas al trabajo, los chicharrones que ya no comeremos, o los guisos que has aprendido a cocinarnos. Son tu esencia, son lo que hacen que te ame con el alma, con el cuerpo. La pérdida a veces es necesaria, a veces no

A veces creo en tus silencios y a veces me parecen la manera más lentamente dolorosa de morir. Hoy ya no muero de apoco. Hoy he enterrado las ganas, ha salido a relucir solamete el amor en su forma más pura. En la única forma que no me duele, que no escarva entre las comisuras de mi alma hasta engullirla.He visto el sol en tus ojos, cansados. He visto que el fuego que devoraba tus bosques era un espejismo de tiempos lejanos. Que no te crees tus cuentos y que hace falta que alguien más llegue para volver a contarlos. Hablar de ellos en voz alta, para darles un nuevo nombre. Un loop eterno mi amor. Del cual yo ya no quiero ser parte. La pérdida quizá sea mía, no volver a navegarte. Olvidar tus manías. Y no recordar como es que se puede caminar a tu lado sin poder evitar entrelazar las almas. He hecho el amor con tu ausencia. He hecho las pases con ella y me ha dejado tocarla. Me ha entregado tus secretos y los he confinado a vivir por siempre entre mis teclas engrasadas. Te guardo como las cosas que mi abuela guarda bajo llave. En el cajón de en medio de su ropero viejo. Te atesoro como aquellas reliquias que ella jamás me ha mostrado. Que a penas y se alcanzan a mirar bien porque siempre que abre aquel cajón, lo hace con mucho cuidado. No sea que se derramen sus secretos, que se escurran hasta el piso y de ahí sean imposibles de despegarse. O que alguna nieta imprudente cuestione la razón por la cual tiene específicamente aquellos objetos bajo llave. Se que ahí guarda lo que yo guardo entre mis teclas. Recuerdos remotos y sentimientos tan añejos que sería un pecado removerlos. Aquí te guardo, junto al fuego que me quemó el alma, los colores que me entrega mi hermana, las dudas que solo se convierten en más dudas, y tú. La pérdida que siempre será necesaria.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Buenos días

Hablar de los días es quizá uno de los pesares más grandes
Más que hablar de la muerte
Hablar de los días vividos, los que se vivieron, los que se viven, los que se esperan vivir
Hablar de la muerte es hablar de lo incierto
Hablar de los días es abrazarse a la vida
Anclar los pies a un mundo frágil que hoy no se derrumbó ante la incertidumbre de la muerte
Hablar de los días es recordar las razones por las cuales no se desea la muerte
No aún.
Hablar de los días es ampararse con eventos ante la inminente espera
Hablar.
Por que mantenerse en silencio es una muerte dolorosa
Lenta
En donde no se sabe que uno mismo se entierra
Entre deseos frustrados
Entre un tal vez o entre un quizá
Hablar de los días que uno pasa por el mundo es hablar de la rutina
Es hablar de besos que se han convertido en parte de los buenos días
Que carecen de pasión quizá
Pero no de amor
Nunca de amor
Hablar de los días es querer perpetuar lo que se hace en vida
Recordar a los que no pudimos acompañar como quisimos
A quienes se fueron sin hablar de despedidas
Hablar de los días es darle espacio para hablar a los muertos y a los vivos
Para recordarse
Para no olvidarse
Y así uno se recuerda a sí mismo lo que ha sido la vida
Que para los muertos ha sido igual que para los vivos
No hay diferencia entre ellos cuando se habla de los días
Qué doloroso saber que no hay diferencia entre ellos
Qué alivio, también, saberlo.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Cuenta cuentos.

Habítame
Como el frío en noche de invierno
Como frío en desierto
Habítame con todas tus ganas
Apresuradas, devotas
Como presenciado un milagro

Habítame.
Y luego, quizá
Devorame desde las entrañas hasta lo etéreo
Contempla mi cuerpo hecho carne
Mis boca, alimento

Habítame
Que más vale vivir bajo el techo propio
Del cuerpo
Habítame desde la puerta hasta la cama
Hasta el alba
Después vendrán todos y nadié sabrá cómo habitarme
Habítame suave
O grita versos desnudos

Habítame rojo
Con cuentos de niños que nunca llegaron a viejos
Habítame enfermo
Suplicando al cordero que no muera por pecados ajenos.
Que quedan pocos hombres honestos
Más vale vivir por aquellos.

Habítame.
Habíta mis miedos
Devóralos por la noche, vomitalos como sueños
Y luego
Habítame.
Purgada de pecado
Curada de miedo
Como princesa de cuento
Hecha a imagen del deseo

Habítame sucia
Encorvada de noches que no fueron más que sueños
Que no viajan conforme al tiempo
El tiempo, que nunca es lineal
Que se desvía con cada recuerdo

Habítame.
Desde este que es poco más que un sueño
Que es mi recuerdo
Hablando con ellos que han decorado mis cuentos
Habítame verso
Que solo soy un cuenta cuentos
Que habla entre sueños con hombres despiertos
Habíta me.

martes, 21 de noviembre de 2017

Venus

Corre por tus venas, venus mía, la sangre calientita que un día se secará. Que tantas veces inundó la casa de olores a  hierro, o fierro como te venga en gana decirlo.
Quien ha dicho que la muerte es atróz? Quien la ha condenado a ser la hora del silencio, del desvelo y putrefacción?
He hecho homenajes vivos a tu cuerpo moribundo, a tus huesos que un día serán anónima evidencia de tu mortalidad. A tus cabellos, que se pudrirán con menos prisa que tu carne, a tus cabellos que serán tú único hilo para tejer universos en tu eterno, oscuro hogar.
Que se condene a la desgracia de la muerte quien no vea en ella la grotesca belleza de veinte uñas grises , la belleza de unos pechos perfectos perdidos entre un mar de costillas que nunca se apreciaron con admiración.
 Que se condene a la desgracia de la muerte quien se olvide que la muerte es tan o más perfecta que la vida. Que el cuerpo muerto cambia de color como un árbol con las estaciones, como la piel al sol.

martes, 31 de octubre de 2017

Imposible

Hay tanto ruido mi amor
La ciudad zumba con vida en la víspera de día de muertos.
Las veladoras casi logran opacar las luces morbosas de las patrullas
Que ni hoy nos dejan descansar
Los niños corren despavoridos

Las estatuas vivas de la ciudad hoy no parecen tan excéntricas.
Pero de no estar, ahí
Donde siempre
No sería un día para celebrar
"El día 3 de Noviembre se prende una veladora blanca y se quema el copal"
Un día, dos podemos disfrutarles
Un día, dos podemos dedicarlos guisos, música, luz.

Hoy visité la catedral frente a la cual me encuentro
A admirar sus nichos
A examinar su discurso a través de su arte

Hay tanto arte mi amor.
En lo que haces
En lo que vives
Hay tanto
Que a veces parece ser demasiado.
A veces, muy poco

A veces le lloramos a nuestros muertos
 A veces uno se sienta en un palco a rezarles
Y se da cuenta de lo lejos que se está del cielo
De lo oscura que es la vida
Y que la muerte
No podría serlo más

Hay tantos rostros mi amor
Con gestos identicos y cuerpos vacilantes
Con madres e hijas
Esposos y abuelos
Chocan entre sí con un baile clandestino
Que nadie te enseña a bailar
Pero que aprendes a sobrellevar

Hay tanta vida mi amor
Que parece imposible la muerte
Que parece lejano el cielo
Lejano como tu sombra a media noche
Ausente como tu calor en mi cama
Como tu olor en la almohada
Hay tanta vida mi amor
Que parece imposible la muerte