martes, 16 de mayo de 2017

Sobre Iapetus.

Desde aquí, te ves hermoso.
Desde aquí, tu voz me roza los labios y se enreda entre los risos que ya alcanzan a caer sobre mi cara.
No te sueño desde que tus sueños no van anclados a los míos.
Añoro tu presencia, que no llega ni en sueños.
Emprendo el cansado viaje hacia las lunas, nuevamente a buscarte.
A traerte de regreso, llenos de deseos.
Para alcanzar las lunas se pasa primero por el planeta rayado.
Y tomo necesariamente un par de días observando su atmósfera caótica, hecha tormenta o huracán.
Para alcanzar las lunas, no hay siempre un camino recto.
Pero se alcanzan.
Y a veces te encuentro, a veces me encuentro.
A veces regreso hecha trizas ante la idea de no volver a encontrarte.
De no lograr vislumbrar tu sonrisa entre la inmensidad del universo.
A veces regreso con los ánimos en alto.
Por haber logrado emprender aquel viaje, por haber podido regresar de él.
Hecha trizas, pero hecha algo que no era ayer.
Desde aquí, te ves sólo tan hermoso como siempre te vi.
Abrazando mis lunas, mientras me miras con tus ojos envueltos entre espesas pestañas.
Mis lunas y tu universo.
Tanto espacio en el espacio.
Tantas lunas en esta órbita.

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